El proyecto

#LAVUELTAALMUNDO #SUEÑOS #FELICIDAD  #5CONTINENTES #INVESTIGACIÓN #VOLUNTARIADOS #FOTOGRAFÍA #DOCUMENTAL

¿CON QUÉ SUEÑAS?

Con un nombre inspirado en la archiconocida novela de Julio Verne, La Vuelta al Mundo en 80 Sueños (vam8os) no es más ni menos que un viaje alrededor de todo el planeta, en diferentes etapas, poniendo mis pies en todos sus continentes, y aprovechando la experiencia para investigar el modo en que los seres humanos sueñan y de qué manera llevan a cabo la búsqueda de la felicidad a través de sus sueños. Teniendo en cuenta, además, las circunstancias sociales, económicas y religiosas de los destinos de este gran viaje, contrastaré culturas muy diversas entre sí, poniendo, claro está, los sueños como factor común.

Además del estudio en sí, este viaje servirá de guía no sólo a aquellos aventureros apasionados de los viajes, que encontrarán aquí consejos, experiencias y pensamientos de un soñador empedernido, sino también el ejercicio de reflexión suficiente que haga que aquellos que se crucen en mi camino se paren, aunque sea por un instante, a pensar en cuáles son sus sueños y se pregunten, además, si hacen todo lo posible por alcanzarlos.

¿CÓMO NACE ESTE PROYECTO?

¿Qué lleva a un joven con contrato fijo en una gran empresa, un buen nivel de vida y completa estabilidad a dejarlo todo para dedicarse a viajar por el mundo gastando todos sus ahorros? La respuesta es simple: un sueño. Pero de los literales, de los que se tienen mientras uno duerme:

Calles llenas de polvo, casas de barro y un escenario que sitúo en el Marruecos más singular, el más profundo. ¿Marrakech? Pudiera ser, ¿por qué no? Apoyado en una pared, con ropajes sucios y vetustos, y agarrando un misterioso libro como el que sostiene un tesoro, un mendigo llama mi atención. Me acerco a él con la confianza ciega de aquel que no teme a lo desconocido, y que siente atracción por lo diverso y enigmático. El mendigo, con su mirada fija en mis ojos, y con una expresión de calma infinita en su rostro, parece conocerme desde el principio de mis días. Se dirige a mí en unos términos y modo de hablar que me convierten, con pocas palabras, en buen entendedor. Pudiera ser que el motivo de tan buena comprensión fuera el simple hecho de que la escena descrita es meramente un sueño propio. Tal vez mi subconsciente, paradójicamente consciente del momento en que me encontraba en ese periodo de mi vida, me lanzase un grito de socorro a través de ese pintoresco personaje que mientras dormía me hablaba de sueños y de la ilusionante búsqueda de la felicidad. No logró engañarme su aspecto, pues bajo esa imagen de aparente fracaso se escondía una vida plena y satisfactoria, llena de experiencia y, sobre todo, sabiduría.

Al final de su magistral reflexión, me lanzó una pregunta tan directa que me hizo despertar: “¿eres feliz?” Cuando abandoné los brazos de Morfeo y abrí los ojos, y tras unos segundos en los que confundía realidad y sueño, me quedé ahí parado sabiendo que algo importante estaba a punto de suceder, mirando al techo y sin atisbo de movimiento alguno, tratando de dar respuesta a una pregunta que removió todos los cimientos de una vida (la mía) que no me llenaba.

Por fortuna y riqueza de la vida cada ser en este mundo es diferente. Por tanto, también son diversas las expectativas que cada uno porta. En esa diferencia debe ir anexo el respeto y la comprensión de que cada uno tenga derecho a elegir qué le hace feliz. Para mí, la estabilidad, o al menos en ese instante y por ahora, no pesa en el saco de la felicidad si siento que no estoy haciendo todo lo posible por hacer de éste un mundo mejor. Por eso, y después de reflexionar mucho acerca de la pregunta que me hizo ese mendigo, supe que ese sueño marcaría de algún modo un antes y un después en mis días.

Las jornadas e incluso las semanas fueron pasando y esa historia se quedó adormecida en mi memoria, aunque en la tarde de un tranquilo domingo de repente despertó. En unas vacaciones de las que disfrutaba de una vuelta a casa, con mi familia, mi padre me pidió ayuda para mover unas cajas que estaban en el trastero de mi casa. Me parecía interesante rescatar objetos de mi infancia de un lugar que debía llevar, si la polvorosa estampa no mentía, muchos años sin recibir visita alguna. Tal era mi impaciencia que ni si siquiera esperé a mi padre para bajar al sótano.

Entre todas los objetos que allí descansaban, unos perpetuados y otros relegados, se emplazaban cosas que hasta ese momento desconocía, entre las que destacaban algunos libros. El que más llamó mi atención fue uno que a posteriori se convertiría en la guía más práctica de mi vida. Desempolvé lentamente la portada vacía de imágenes, de tono rojizo, y lo abrí para leer el título: Sueños. Se trataba de un libro que alguien había dejado allí hacía presumiblemente mucho tiempo en un epítome de lo onírico. En la primera ojeada pude vislumbrar que el libro, al completo, estaba en blanco. Eso fue lo que más me intrigó. Curiosamente no pregunté nada a mi padre en ese momento acerca de tan preciado trofeo, que apresuré en esconder en una vieja bolsa. Dicha fortuna debía ser primeramente examinada por su nuevo descubridor. De ese modo me hice su dueño ilegítimo, como queriendo de forma egoísta y desconfiada ser el único en desempolvar, cuidadosamente, un libro que decidí guardar por el momento en un cajón de mi antigua habitación. No quise examinarlo rápidamente y de forma descuidada. Por suerte o por desgracia a veces peco de tardío, y dejé en este caso para mañana lo que pude hacer en ese hoy.

Es curioso, pero al joven que pasaba en ese momento por un prado de preguntas existenciales le vino como anillo al dedo el hecho de toparse con tan enigmática pieza. Cuando al día siguiente abrí el cajón para curiosearla, llegué a una misteriosa y enigmática posibilidad: ¿no sería ese libro de cuyo origen nadie es sabedor el mismo que portaba el sabio mendigo de mis sueños? Podría ser… o probablemente es simple casualidad, ¿quién sabe? Lo único certero, en este caso, es que fue la señal que me inspiró a cambiar mi vida, y a buscar, alrededor del Mundo esos sueños que faltan por escribir. Ese día nació La Vuelta al Mundo en 80 Sueños.

Y como no podía ser de otra manera, todo comenzó, esencialmente, por un sueño. Tal vez sean ciertas esas odas a lo onírico que con frecuencia los románticos poetas utilizan en sus letras, y los literales sueños nos conduzcan a lo platónico. Quizás, cuando dormimos, nuestros yos se intercambien los papeles, y el que se aloja en el subconsciente piense que es hora de cumplir los caprichos que se acomodan en lo más profundo de nuestro ser. Al consciente no le queda otra opción que la de aceptar su destino, y bravo y temerario mira de frente a la vida para borrar miedos del mundo real y salir de nuestra a veces tan peligrosa zona de comodidad…

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51 comentarios sobre “El proyecto

  1. Precioso texto, no me canso de escucharlo o de leerlo y me sigue igualmente aportando aprendizajes, inspiración y motivaciones a mi vida.
    Se que estas teniendo experiencias enormenente gratificantes y estás ayudando a muchas personas que lo necesitan.

    Un abrazo muy grande y sigue así que esta haciendolo enormemente bien.
    Un beso, te quiere tu hermana.

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  2. De nuevo estoy bicheando tu blog!
    El primer video es precioso… transmite muchisimo… y la entrevista es genial, te muestras super natural (a diferencia del entrevistador desde mi punto de vista jajaja). Espero que sigas recogiendo miles de experiencias para ir completando tu “libro de los sueños”, tu proyecto es increíble… y estoy muy de acuerdo contigo, a veces la gente sólo “turistea”, y no se detiene en llegar a conocer las culturas y a personas que piden en silencio ser escuchadas. Las imágenes que has recopilados en los videos son un bummm… geniales en serio, te sentirás súper orgulloso de todo lo que estás viviendo en tu búsqueda de la felicidad, seguro que a muchas personas le gustaría mirar hacia un lado y poder compartir emociones y experiencias con personas como tú.

    Un saludo viajero 🙂

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      1. Mil millones de gracias a ti que nos acercas un cachito de cada continente, yo sólo he tenido la oportunidad de ver con mis propios ojos Londres que como tu dices es una ciudad que te atrapa y enamora jajaja
        Ojalá pudiera dedicarle más tiempo a mi blog, que por tema de oposiciones me queda poquito tiempo libre, pero bueno siempre se saca tiempo para lo que se quiere ya que la motivación esta lista y a tope jajaja
        Un saludo soñador!

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  3. Hola Luis, hoy conocí tu blog y tu proyecto. La casualidad (?) hizo que entraras a mi blog y lo siguieras. Así fue que llegué hasta aquí, y me encontré con tu maravilloso proyecto, viendo como lo llevas adelante, leyendo tus experiencias…. Un verdadera y grata sorpresa que seguiré disfrutando…. Gracias por compartirla con nosotros!

    Saludos desde Argentina
    Claudia

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  4. Es un proyecto extraordinario, sugestivo. Me parece muy significativo el sueño que tuviste y que te sirvió de inspiración para los otros ochenta. Creo que el detonante fue la pregunta del anciano: “¿Eres feliz?”… Ante ella sólo caben dos posibilidades. Si eres feliz, das gracias por ello y prosigues con tu beatífica existencia. Ahora bien, si no lo eres, puedes decidir, como en tu caso, un cambio radical y marchar en busca de la felicidad. Ter deseo que la realización de tus sueños concluya en una vida realmente feliz.

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  5. Perseguir nuestros sueños debería de ser obligatorio para los seres humanos, el mio llegó tarde, pero llegó finalmente… Un abrazo deseando que tus sueños se vean realizados y culminen en la absoluta felicidad del ser humano…

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  6. Una vez, hace mucho tiempo, le di la vuelta a Sur América haciendo auto-stop, ha sido el mejor de mis viajes, y con esa experiencia aprendí que lo más importante de un viaje no es el destino… es el trayecto, después no será facil parar, ya lo verás.

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  7. Luis,
    No puedo identificarme más contigo; dejar lo establecido para perseguir los sueños es algo que requiere mucho valor y mucha inteligencia.
    Me alegra encontrarlo en tu proyecto.
    Vas a encontrar algo de eso también en los míos.

    Cómo escribí hace unos días: a veces hay que dejar de hacer las cosas en las que se es bueno para hacer aquello en lo que se es excelente.
    Todo lo mejor y seguiré leyéndote.

    Abrazo,
    Luis

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    1. Grande! Acabo de ver este comentario, que tengo la web muy olvidada 🙂 Cómo estás? Andas por el DF? o en Leóndres? Llego a Méx en agosto! 😀 estaré un mes viajando por allá! Ojalá nos veamos 🙂 y así puedo entrevistarte 😛

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