Derogando excusas

22
Foto: Luis Benítez (Maastricht, Holanda)

Cuando me pongo a observar ese álbum de fotos de cuando era pequeño, o abro la despensa de toda la vida y un intenso olor a chocolate invade mis sentidos y me transporta a una infancia lejana, o cuando al mirar mi caja de recuerdos encuentro un muñeco deshilachado que causa una sensación de melancolía exacerbada… me doy cuenta de que muchos de los tiernos valores de un infante soñador han ido desapareciendo, o al menos quedando dormidos, con el paso del tiempo. Pero poco a poco, y de vez en cuando, yo los despierto. Casi rozando la aflicción, y sin querer parecer un iluminado, me compadezco en cierto sentido de aquellos que desisten y eligen un caminar con los pies bien pegaditos al suelo.

A medida que las arrugas aparecen en nuestros rostros y a pesar de lo que debería dictar la razón, el ser humano ve volar su inocencia como el viento del estío se lleva el polvo del desierto. En contra de la voluntad del soñador que toda persona lleva dentro también se esfuma nuestra capacidad de pensar que todo es posible. Qué bonita era esa época en la que pensábamos que podíamos volar… ¿Verdad?

Llegados a este punto, hemos de preguntarnos qué es lo que diferencia a los adultos de los niños, y qué nos ha hecho desembocar en perder la capacidad de soñar. ¿Cuál es el factor que hace que nuestros pies toquen el suelo y que no nos creamos que podemos volar? ¿Qué nos pasó? ¿Qué nos llevó a confundir ser realistas con dejar de soñar? La respuesta es simple y certera: el miedo. Siempre lo fue. Y resulta paradójico que nos amoldemos a algo tan incómodo y que sea la prosperidad de nuestras ilusiones de lo que nos sintamos lejos. Vivimos en una sociedad que aliena nuestra creatividad a la hora de imaginar cómo queremos que sean nuestras vidas, y acabamos convenciéndonos a nosotros mismos de que la vida no es una película y de que no debemos ser ese actor que olvidó su guion. Y todo por el maldito miedo a soñar y a alejarnos de lo que se nos ha convencido de lo que es el éxito, o lo que es lo mismo: la falsa felicidad. Esa seguridad es en realidad vacía, material e insustancial. Bastará con pararse a pensar, con una mente un poco más crítica, para darnos cuenta de que es irreal, pues vivimos en un mundo que nos impone qué debemos soñar, sin dejarnos la libertad de elegirlo por nosotros mismos.

ojas
Foto: Luis Benítez (Maastricht, Holanda)

Observo que la gente desfila continuamente por la pasarela de la vida y lo que copa sus días no es más que trabajar con el objetivo de poseer: poseer un coche, cuanto más caro mejor, a ser posible, para aparentar. Poseer una casa aunque su precio nos obligue a vivir con el agua al cuello durante los próximos veinte años, y ¿para qué? ¿Para vivir con la estabilidad de tener techo dentro de treinta? ¿Y si nuestra vida no dura tanto? O lo que es mejor, ¿y si descubrimos que en el camino que tomamos para realizar nuestros sueños la vida nos ofrece una alternativa que nos hace realmente felices y además pone comida en nuestro plato y bebida en nuestro vaso?

Urge una necesidad imperiosa de romper con los moldes; pongamos pues la premisa de que no existen límites cuando nos preguntemos a nosotros mismos cómo desearíamos vivir a partir de ahora. Abandonemos las barreras, y los “si pudiera…”. Deroguemos los condicionales y los pretéritos para empezar a pensar en presente y futuro. Convenzamos a nuestro corazón de que todo es posible, y a nuestra conciencia de que nunca es demasiado tarde. Dejemos de poner como excusa el dinero, y dibujemos esperanza donde sólo vimos miedos. Todo lo que siempre quisimos está al otro lado del miedo…

Anuncios

2 comentarios sobre “Derogando excusas

  1. ******************
    Todo lo que siempre quisimos está al otro lado del miedo.
    ******************

    En tu texto hay tantas frases para enmarcar, que no sabría cual robarte….quizás esta última.

    P.D.
    Yo nunca he dejado de volar. Lo hacía antes y lo sigo haciendo ahora.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s