Cosas que aprendí mientras miraba a un gato

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Foto: Luis Benítez (Sassari, Italia)

Tal vez el título pierda un tanto el sentido cuando diga que los gatos me producen alergia. También muchos tipos de plantas y, cómo no, el polen y los ácaros del polvo. Esto quiere decir que la primavera siempre fue mi archienemiga, esa a la que me han presentado una y otra vez, y que a pesar de haber intentado bajar la mirada cuando con ella me cruzaba siempre me ha saludado regalándome estornudos. Este año he decidido dar un paso al frente y he venido a verla, y me he plantado en pleno mes de abril a trabajar al caluroso campo del norte de Cerdeña. Está lleno de animales que me producen picor, polvo que me hace estornudar y plantas que llenan de lágrimas mis ojos. Y aquí va la primera cosa que he aprendido: cuando algo produce tanto rechazo que provoca en una sensación desagradable, no conviene quedarse en la distancia, pues así es seguro que no cambiará. Acercarse, conocerlo, y sobre todo comprenderlo es vital, porque sólo así se abrazarán cosas que aunque aparentemente son nocivas pueden llegar a llenar mucho.

Sassari, Cerdeña. Italia, sol, campo, animales, tranquilidad, soledad y ausencia de relojes.

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