Serendipia

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Foto: Luis Benítez (Maastricht, Holanda)

Dicen que una buena canción y una noche solitaria son los mejores ingredientes para detener el tiempo de todo lo que nos rodea. Como un valiente guerrero que no le teme a la muerte cuando le mira a los ojos, a veces nos invade la claridad de lo realmente importante. Y es que, lo fundamental de la vida aparece mágicamente frente a nosotros, de repente, en forma de detalles y en un instante en el que los relojes se paran y lo circunstancial se hace nada. Y ya puede ser al abrir una puerta después de un duro día y ver que alguien te espera, cuando alguien te da las gracias por ser como eres o en el momento en el que te das cuenta de la fortuna que supone respirar. Es sólo entonces cuando la magia se hace sueño, y esa ilusión a veces es incluso más especial cuando ni tan siquiera fue previamente ansiada.

Lo grandioso de esos momentos reside en encontrarlos sin buscar, en recibirlos por nada a cambio, en darse cuenta de que la vida sí que es un bonito presente, aunque a veces nos pasemos demasiado tiempo quejándonos y exigiendo más de lo que se nos ha otorgado. ¿Dónde reside silenciosamente el gran secreto? Pues en agarrar los buenos momentos sin dudarlo, disfrutarlos mientras seamos conscientes de la grandeza de la vida en todo su concepto. Y entonces una lágrima cae, el corazón se estremece y el aire cambia. Tus sueños de niño y adolescente, registrados en un inmenso baúl de mimbre repleto de imaginaciones dan paso a instantes inolvidables que se recogen en los pequeños grandes detalles. Precisamente son esos detalles los que han llegado a ser vitales después de llegar a la conclusión, una tarde cualquiera, de que fama, reconocimiento social o dinero no son comparables al orgullo de ser la persona en la que te has convertido. No es más rico el que más posee, sino el que menos corazones deja indiferentes; y en el sino de la meta del camino de la vida, al fin y al cabo, ése será tu legado.

Recuerda, nos equivocamos al pensar que no hay nada más añorado que lo que nunca cayó en nuestras manos, pero no existe nada que estremezca más un corazón que aquello que se encuentra sin haber sido buscado, y que se hace un hueco en nuestras vida sin avisar. Y eso, amigos, se llama serendipia.

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11 comentarios sobre “Serendipia

    1. A mí particularmente también me agrada de vez en cuando una noche solo conmigo mismo, además de necesitarlas 😉 pero estoy de acuerdo contigo en que una noche bien acompañado es mágica. Creo que la cuestión es encontrar el equilibrio. Un saludo y gracias por el comentario 🙂

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