Sueños maltratados

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Foto: Luis Benítez (Santa Teresa di Gallura, Italia)

Mírame, soy igual que tú. Distinto color, tal vez; distinta historia, seguro. Es verdad que mis manos están más destrozadas, pero debes comprender que pasaron por la difícil prueba de la esclavitud. Mis brazos tienen heridas tatuadas, y mis piernas soportaron cadenas que han dejado una marca que no se borra ni se borrará. Huellas que me recuerdan aquello que cada noche trato de olvidar. Mas lo hago en vano, pues mi pasado es imposible eliminar. Camino sin avanzar. Me detengo a recordar. Mis sueños son un saco lleno de agujeros maltratados por el paso del tiempo que corre sin cesar. Seguir leyendo “Sueños maltratados”

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Cara o cruz

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Foto: Luis Benítez (Santa Teresa di Gallura, Italia)

Cada persona que se ha cruzado conmigo en esta vida me ha aportado algo. Unos más y otros un poco menos. Eso es seguro. También es cierto que no todos han pasado de la manera más brava posible, pero como diría aquel que sabe más por viejo que por sabio: de todos se aprende. Y he de decir que durante este último mes he tenido la suerte de cruzarme con gente que me ha aportado una visión mucho más global del mundo en el que caminamos. Ellos, lamentablemente, han caminado demasiado. Y después de andar y andar, como todos bien sabemos o podemos imaginar, se han jugado a cara o cruz sus vidas para llegar aquí, a un mundo que al menos por ahora les aleja de guerras. Lo han hecho por diversos motivos, pero siempre con un factor común: han huido de una vida llena de dolor y un sufrimiento que nunca olvidarán.

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Que me quiten lo “viajao”

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Foto: Luis Benítez (Yosemite CA, Estados Unidos)

Y hoy, desde el aeropuerto de Estambul, y contemplando al fondo la silueta de un palacio vetusto, pongo punto y final a un capítulo, uno más, en las cartas de recuerdo de este incesante soñador viajero en el que pretendo seguir convirtiéndome. Cada vez me repito más a mí mismo y a los que se cruzan en mis días eso de que lo material no da la felicidad. Comprobada está su certeza, y no como resultado de muchas veces repetirlo, sino como razón y causa, pues aquello que me convence es lo que provoca la reiteración de esa tan dulce sensación. Seguir leyendo “Que me quiten lo “viajao””

Imposible de olvidar

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Fotos: Luis Benítez (Santa Teresa di Gallura, Italia)

Que la experiencia da la sabiduría lo sabe todo el mundo, pero paradójicamente sólo se aprende de verdad con la experiencia. Es la única pescadilla que no se muerde la cola. Todos damos por hecho ciertas verdades universales que nadie se atreve a poner en duda, como que el mundo es un lugar injusto en el que pocos tienen mucho y muchos tienen demasiado poco. Es obvio, y lo sabemos. Pero lo más cómodo para el ser humano de clase acomodada es no detenerse a pensar demasiado en los problemas de los demás. Es por eso que cuando vemos a alguien que no se nos asemeja ni siquiera nos molestamos en saber más allá de lo superficial, Seguir leyendo “Imposible de olvidar”

Porto Pozzo: Imposible de olvidar

El mundo gira tan egoísta y yo tengo tanto que recuperar que lloro a escondidas por no molestar y sonrío para intentar disimular. Vivo en un planeta que no es el mío, contando los días que pasan echando en falta todo cuanto tenía: mi vida, mi gente, mi casa. Vi tanta injusticia a mi vera que porto la bandera del dolor más inhumano. Rezo por los que vi morir y por los que huyeron a mi lado, con pesadillas del ayer y del mañana sueños maltratados. Te lo dije. Soy igual que tú. ¿O no?

Soñar despierto; despertar soñando

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Foto: Luis Benítez (Huelva, España)

Calles llenas de polvo, casas de barro y un escenario que sitúo en el Marruecos más singular, el más profundo. ¿Marrakech? Pudiera ser, ¿por qué no? Apoyado en una pared, con ropajes sucios y vetustos, y agarrando un misterioso libro como el que sostiene un tesoro, un mendigo llama mi atención. Me acerco a él con la confianza ciega de aquel que no teme a lo desconocido, y que siente atracción por lo diverso y enigmático. El mendigo, con su mirada fija en mis ojos, y con una expresión de calma infinita en su rostro, parece conocerme desde el principio de mis días. Se dirige a mí en unos términos y modo de hablar que me convierten, con pocas palabras, en buen entendedor. Pudiera ser que el motivo de tan buena comprensión fuera el simple hecho de que la escena descrita es meramente un sueño propio. Seguir leyendo “Soñar despierto; despertar soñando”

Post #1: He aquí donde comienza un sueño

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Hace unos años leí que la mejor forma de empezar a cumplir un sueño es escribiéndolo. Las ideas son preciosas, puras y pueden llegar a ser fantásticas, pero se perpetran en nada si se quedan en ideas. Materializarlas, poner la primera piedra haciendo de un sueño realidad y de la realidad un sueño, se ha convertido en uno de los objetivos principales de mis días. No obstante, estas líneas no pretenden marcar un infranqueable diario de marras, sino más bien un cuaderno de bitácoras de una experiencia que basa en no saber dónde estaré mañana su propia naturaleza. Esto quiere decir que si de camino al mercado me entra hambre, tal vez pare primero en la panadería; o que si tal vez confunda el hambre con la sed, me pueda también parar a beber.

En este caso, afrontaré el primer viaje sin moverme de mi silla. He pensado que podría comenzar la vuelta al mundo alrededor de septiembre u octubre de 2016. Aún quedan unos 16 meses para que eso se produzca. Es tiempo suficiente como para prepararlo todo, ilusionarme, descartar, decepcionarme, volver a incluir sueños y tener, gran parte del viaje, organizado. Las primeras impresiones, en una lluvia de ideas, han sido muy positivas.

La primera etapa del viaje durará aproximadamente unos 5 o 6 meses, y será el Sudeste Asiático el destino que pisen mis pies: Tailandia, Indonesia, Camboya, Vietnam, Myanmar y la India. Puede que la magia de no saber qué me deparará el futuro cambio, como digo, mi itinerario. Después de Asia, ojalá vengan América, África, Australia y Europa… ¡Sería mi sueño!

En un principio, comenzaré este sueño solo, aunque no cierro puertas a quien se quiera aventurar. Sé, en cualquier caso, que espontáneos nuevos amigos no van a faltar. ¿Quién se anima a soñar?