La vida, como la Tierra, es redonda.

Cuenta la leyenda que una de las cartas de un mercader italiano llamado Marco Polo llegó, casi dos siglos después de ser escritas, a las manos de un lozano aventurero que vio encendidas la imaginación y la ambición de su lado más apasionado. Tanto fue así que ese joven llamado Cristóbal Colón poseía un ejemplar de uno de los libros en los que Polo relataba acerca de sus fascinantes viajes por Asia. En la época del veneciano Marco, inmerso en la segunda mitad del siglo XIII, el conocimiento en Europa sobre el mundo no llegaba más allá de Oriente Medio, en lo que se suponía que era una Tierra completamente plana, con límites custodiados por monstruos y vacíos infinitos. A las pocas noticias que arribaban a nuestros lares les sobraban misticismos y les faltaban veracidades; los mapas eran muy poco fiables, y la imaginación de los aventureros, viajeros y comerciantes distorsionaba la realidad al carecer por completo de rigor científico.

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La caída de Constantinopla en 1453, que se establecía como la puerta de Oriente entre Europa y Asia, supuso un antes y un después en el tráfico y comunicación entre ambos continentes, dado el interés y el comercio generado por el oro y carísimas especias como el jengibre y la canela. La increíble catedral de Santa Sofía, que tuve la suerte de admirar en mi visita a Estambul, fue convertida de iglesia a mezquita simbolizando el fin de la milenaria ruta que transportaba las riquezas al Viejo Continente. Nacía entonces la imperante necesidad de encontrar itinerarios alternativos a las rutas de la seda y la marítima, ahora controladas por los turcos.

Por su parte, la religión imperante ya no dictaba sentencia para aquellos que salieran de lo estrictamente establecido, y comenzó a desarrollar su ímpetu evangelista. El cristianismo, en largas guerras con los musulmanes, ansiaba conquistar para monopolizar el mundo a través de sus creencias.

Esta Europa maduraba mientras se alejaba de anteriores maneras de afrontar la existencia, resituando al hombre como centro mismo del universo. Se atravesaba a finales del XV una época marcada por el desarrollo del Humanismo, que liberaba a los hombres de la pesada carga de la teocracia. Ahora el ser humano sentía libertad para perseguir sus deseos de fama, gloria, riquezas y aventuras. También se experimentaron grandes avances científicos, cartográficos y astrológicos. Vinieron siglos de evolución, de renacimientos, de genios multidisciplinares como Da Vinci y de apertura a la filosofía. Se vuelve a recuperar, por fin, el debate de la esfericidad del planeta. Es entonces cuando, desafiando los límites de lo conocido, la figura de Colón adopta un papel fundamental en la Historia.

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La palabra serendipia se define como aquello que se encuentra por accidente, un hallazgo personal que aparece sin haber sido buscado. Para Colón, que moriría sin saber que la tierra que pisó por vez primera en 1492 no era Asia, no hubo serendipia alguna. Aquello con lo que se topó era un magno continente que establecería para siempre una conexión con Huelva, España y los imperios de la aún joven Europa que continuaría su expansión para dominar el mundo. Y lo haría con tres bastos pilares fundamentales como bandera: la filosofía griega, el derecho romano y el cristianismo.

Pocos acontecimientos han tenido tanta trascendencia en la Historia de la humanidad como el encuentro entre dos mundos que comparten mucho más que una lengua. Sin disimular oscuridades ni obviar las sombras de todo proceso de colonización y conquista de la época en la que se produjo la llegada de los españoles a las tierras iberoamericanas, vivimos en un momento en el que debemos centrarnos en la maravillosa conexión de dos tierras tan dispares como eternamente vinculadas, y la posibilidad de seguir estableciendo relaciones en el futuro entre nuestras sangres, ambas latinas.

Si bien en el presente nos une un mágico lazo, las posibilidades futuras se erigen como una infinita caja de bellas epopeyas. Cada lado de dicha unión es afortunadamente único y singular, pero aquello que nos une no debiera centrarse en pasados. Eso sí, no podemos olvidar la Historia para no volver a cometer los errores de antaño. Y es que en eso consiste precisamente el devenir del ser humano; aunque a lo largo de su existencia haya demostrado ser el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, nos conviene aprender del ayer para mirar al futuro con ilusión.

Decía Cristóbal Colón que “el mar dará a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños”. Aquel loco obstinado en una idea previamente rechazada por Portugal consiguió embaucar a los Reyes Católicos en el éxito de la Empresa de las Indias. Así, y gracias a su relación con los monjes de La Rábida, logró juntar a una tripulación de andaluces para surcar los desconocidos mares del Océano Atlántico. Les debió convencer, primeramente, de que la Tierra no era plana. Ardua tarea en un mundo donde los no eruditos y estudiosos pensaban que detrás de cada horizonte llegaría el abismo.

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Hoy elijo quedarme con el pleno convencimiento de que no hay imposibles. En una sociedad en la que le tenemos miedo a tener miedo, intentaré aplicar aquello que nos deja como enseñanza la efeméride de 1492: no existen horizontes que no se puedan navegar, en un mundo en el que no hay más límites que aquellos que nosotros mismos queramos establecer.

La vida, como la Tierra, es redonda.

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Rueda de prensa. Presentación proyecto en Latinoamérica.

Diputación de Huelva __ El 525 Aniversario recupera la magia del encuentro entre dos Mundos con el proyecto “Crónicas del 525”.jpg

El 525 Aniversario recupera la magia del encuentro entre dos Mundos con el proyecto “Crónicas del 525”

Actualizada el 17/05/2017

El periodista, Luis Benítez, será el encargado de revivir a través de imágenes y crónicas, el viaje que ya trazó Cristóbal Colón desde Huelva hasta América

La Diputación de Huelva a través de la oficina del 525 Aniversario del Encuentro entre dos Mundos, ha presentado el proyecto periodístico “Crónicas del 525” realizado por el periodista y fotógrafo onubense, Luis Benítez, y enmarcado dentro de las actividades que conmemoran la efeméride.

“Crónicas del 525” es una actividad que rememora, desde la óptica contemporánea, los relatos de los antiguos cronistas de Indias con el objetivo de conservar la información que se tenía de América. De este modo, la visión que se trasladaba a Europa de las nuevas tierras recién encontradas fueron, en buena parte, narrada por los cronistas de Indias.

Con esta filosofía de ser fiel narrador del encuentro entre Huelva y América, la diputada de Cultura, Lourdes Garrido, ha señalado que el proyecto “nos emocionó desde el principio debido a que al igual que hace 525 años, desde Huelva comenzamos un viaje que nos lleva a lo desconocido y a reencontrarmos con personas con las que vamos a compartir experiencias”.

En este sentido, Garrido aclara que a través de la palabra y la imagen “todos los onubenses reviviremos el sueño que ya trazára Cristóbal Colón, reinventando desde la mirada y los medios técnicos actuales, todo lo que compartimos Huelva y América”.

Por su parte, Luis Benítez, ha agradecido a la Diputación de Huelva “su disponibilidad e interés en el proyecto” al mismo tiempo que se muestra “ilusionado por llevar la filosofía del 525 Aniversario del Encuentro entre dos Mundos” plasmando las experiencias, los gestos y tradiciones de Latinoamérica.

Benítez ha indicado que “el hecho de haber nacido en el lugar desde el que se inició la aventura hace 525 años me otorga una perspectiva, y una atractiva oportunidad de volver a realizar un camino que, tal y como hicieron los cronistas de entonces, poder plasmar a través de mis escritos”.

“Crónicas del 525” podrá ser seguida a través del sitio web del 525 Aniversario del Encuentro entre dos Mundos y desembocará, finalmente, en la edición de un libro que a modo de las antiguas crónicas, plasme la ruta realizada.

La misma ruta 525 años después
Para la primera parada está reservado el destino de Cuba. El motivo principal es la gran relación que guarda la isla con la llegada de los españoles el 12 octubre de 1492. Su cercanía a la isla de San Salvador, donde arribaron las tres carabelas de comandaba Cristóbal Colón, así como su riqueza cultural, hacen de Cuba un lugar perfecto para iniciar la aventura. México y Perú son probablemente los países que, junto a Bolivia, se establecen como fundamentales a la hora de comprender lo que supuso el encuentro entre dos mundos.

Concurso Destino Sudamérica

Éste es mi vídeo presentación para el concurso de Destino Sudamérica 2017. Para votar por mí, podéis clicar en el siguiente enlace y darle al “me gusta”: PARTICIPANTE Luis Benítez.

¡¡Mil GRACIAS!! 🙂

Además os dejo mi carta de propuesta:

Cuando la pasión de viajar y la de compartir se aúnan en una misma ilusión, los días se hacen cortos y la quimera apasionada. Desde mi temprana adolescencia tuve la sana costumbre de compartir a través de la escritura lo que mi corazón dictaba. Más tarde aprendí que la música y la imagen eran perfectos compañeros de viaje de las palabras, y comencé a dominar el arte audiovisual. Mi currículo dice que soy periodista, aventurado viajero, escritor, amante de la fotografía y soñador empedernido. Haber vivido en multitud de países abrió mi mente, y la experiencia me obligó a amar la diferencia. También aprendí que el mundo es enorme, y el tiempo en él limitado.

Siempre me llamó la atención el modo en que, a medida que crecemos, nos alejamos de lo increíble y olvidamos las fantasías de la niñez. Añoro ese tiempo en que hasta volar era posible, y sigo creyendo que de tanto en cuanto debemos detener el paso y preguntarnos por el sentido que queremos darle a nuestra existencia. Por eso, hace ya un año opté por cambiar de vida. Abandoné las paredes de mi oficina para descubrir los sueños de aquellos que no tienen voz, y plasmar a través de mis libros, vídeos y fotografías las ilusiones de tan increíbles personas que la vida va poniendo en mis caminos.

Tal y como he venido realizando en los últimos meses por otros muchos rincones del planeta, y con un blog como perfecta ventana al mundo, proseguiré mi investigación acerca del modo en que el ser humano rescata las ambiciones y trabaja para alcanzar sus metas por Sudamérica, demostrando que la aventura de soñar no es sólo cosa de niños. Aportaré a través de mi proyecto un punto de vista aventurero, lleno de positividad, creatividad y sueños por cumplir.

¿Qué es si no una vida perdida aquella que no se basa en las fantasías, por inalcanzables que parezcan?

Yosemite, CA, Estados Unidos

El siglo XIX alcanzaba su entreacto cuando un grupo de soñadores, entre los que se encontraban escritores, fotógrafos y pintores, expresaron a través de sus obras la aún escondida magia que el paisaje virgen de Yosemite les otorgaba. Incrédulos y asombrados quedaban aquellos que, al regreso de los artistas a la civilización, observaban sus pinturas, se deleitaban con las fotografías y leían los inspirados artículos de un aventurero que consiguió ser pieza fundamental en la fundación del este magno y mágico parque nacional en 1890.

Que me quiten lo “viajao”

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Foto: Luis Benítez (Yosemite CA, Estados Unidos)

Y hoy, desde el aeropuerto de Estambul, y contemplando al fondo la silueta de un palacio vetusto, pongo punto y final a un capítulo, uno más, en las cartas de recuerdo de este incesante soñador viajero en el que pretendo seguir convirtiéndome. Cada vez me repito más a mí mismo y a los que se cruzan en mis días eso de que lo material no da la felicidad. Comprobada está su certeza, y no como resultado de muchas veces repetirlo, sino como razón y causa, pues aquello que me convence es lo que provoca la reiteración de esa tan dulce sensación. Seguir leyendo “Que me quiten lo “viajao””

El tesoro que ansiaba ser descubierto

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Fotos: Luis Benítez (Yosemite, CA, Estados Unidos)

El siglo XIX alcanzaba su entreacto cuando un grupo de soñadores, entre los que se encontraban escritores, fotógrafos y pintores, expresaron a través de sus obras la aún escondida magia que el paisaje virgen de Yosemite les otorgaba. Incrédulos y asombrados quedaban aquellos que, al regreso de los artistas a la civilización, observaban sus pinturas, se deleitaban con las fotografías y leían los inspirados artículos de un aventurero que consiguió ser pieza fundamental en la fundación del este magno y mágico parque nacional en 1890. Seguir leyendo “El tesoro que ansiaba ser descubierto”

Post #1: He aquí donde comienza un sueño

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Hace unos años leí que la mejor forma de empezar a cumplir un sueño es escribiéndolo. Las ideas son preciosas, puras y pueden llegar a ser fantásticas, pero se perpetran en nada si se quedan en ideas. Materializarlas, poner la primera piedra haciendo de un sueño realidad y de la realidad un sueño, se ha convertido en uno de los objetivos principales de mis días. No obstante, estas líneas no pretenden marcar un infranqueable diario de marras, sino más bien un cuaderno de bitácoras de una experiencia que basa en no saber dónde estaré mañana su propia naturaleza. Esto quiere decir que si de camino al mercado me entra hambre, tal vez pare primero en la panadería; o que si tal vez confunda el hambre con la sed, me pueda también parar a beber.

En este caso, afrontaré el primer viaje sin moverme de mi silla. He pensado que podría comenzar la vuelta al mundo alrededor de septiembre u octubre de 2016. Aún quedan unos 16 meses para que eso se produzca. Es tiempo suficiente como para prepararlo todo, ilusionarme, descartar, decepcionarme, volver a incluir sueños y tener, gran parte del viaje, organizado. Las primeras impresiones, en una lluvia de ideas, han sido muy positivas.

La primera etapa del viaje durará aproximadamente unos 5 o 6 meses, y será el Sudeste Asiático el destino que pisen mis pies: Tailandia, Indonesia, Camboya, Vietnam, Myanmar y la India. Puede que la magia de no saber qué me deparará el futuro cambio, como digo, mi itinerario. Después de Asia, ojalá vengan América, África, Australia y Europa… ¡Sería mi sueño!

En un principio, comenzaré este sueño solo, aunque no cierro puertas a quien se quiera aventurar. Sé, en cualquier caso, que espontáneos nuevos amigos no van a faltar. ¿Quién se anima a soñar?