Que me quiten lo “viajao”

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Foto: Luis Benítez (Yosemite CA, Estados Unidos)

Y hoy, desde el aeropuerto de Estambul, y contemplando al fondo la silueta de un palacio vetusto, pongo punto y final a un capítulo, uno más, en las cartas de recuerdo de este incesante soñador viajero en el que pretendo seguir convirtiéndome. Cada vez me repito más a mí mismo y a los que se cruzan en mis días eso de que lo material no da la felicidad. Comprobada está su certeza, y no como resultado de muchas veces repetirlo, sino como razón y causa, pues aquello que me convence es lo que provoca la reiteración de esa tan dulce sensación. Seguir leyendo “Que me quiten lo “viajao””

Post #1: He aquí donde comienza un sueño

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Hace unos años leí que la mejor forma de empezar a cumplir un sueño es escribiéndolo. Las ideas son preciosas, puras y pueden llegar a ser fantásticas, pero se perpetran en nada si se quedan en ideas. Materializarlas, poner la primera piedra haciendo de un sueño realidad y de la realidad un sueño, se ha convertido en uno de los objetivos principales de mis días. No obstante, estas líneas no pretenden marcar un infranqueable diario de marras, sino más bien un cuaderno de bitácoras de una experiencia que basa en no saber dónde estaré mañana su propia naturaleza. Esto quiere decir que si de camino al mercado me entra hambre, tal vez pare primero en la panadería; o que si tal vez confunda el hambre con la sed, me pueda también parar a beber.

En este caso, afrontaré el primer viaje sin moverme de mi silla. He pensado que podría comenzar la vuelta al mundo alrededor de septiembre u octubre de 2016. Aún quedan unos 16 meses para que eso se produzca. Es tiempo suficiente como para prepararlo todo, ilusionarme, descartar, decepcionarme, volver a incluir sueños y tener, gran parte del viaje, organizado. Las primeras impresiones, en una lluvia de ideas, han sido muy positivas.

La primera etapa del viaje durará aproximadamente unos 5 o 6 meses, y será el Sudeste Asiático el destino que pisen mis pies: Tailandia, Indonesia, Camboya, Vietnam, Myanmar y la India. Puede que la magia de no saber qué me deparará el futuro cambio, como digo, mi itinerario. Después de Asia, ojalá vengan América, África, Australia y Europa… ¡Sería mi sueño!

En un principio, comenzaré este sueño solo, aunque no cierro puertas a quien se quiera aventurar. Sé, en cualquier caso, que espontáneos nuevos amigos no van a faltar. ¿Quién se anima a soñar?